3D
Al principio fue plano. Cuando empecé a jugar con el elemento de los trazos en la arena (llamémosle registros a partir de ahora) lo hice como parte de una decoración esmaltada. Esmalte base claro y mate y encima el registro con un esmalte oscuro y brillante. Funcionó divino. Eso evolucionó como línea, que de forma muy rápida se volvió una incisión. Cómo no, si justamente esos son los registros, el camino abierto por donde pasó el caracol. Una travesía.
Durante mis exploraciones matutinas de marea baja, también empecé a notar, a parte de los registros, unas formaciones que bauticé como “mierditas”, porque claramente parecían heces de arena. Y lo son, estuve investigando y resulta que son una especie de gusano, que vive debajo de la arena y excreta de tal forma. Todo se mezcla y una mañana me levanto con la urgencia de irme para el taller a conjugar ideas.
Nunca he sido fan del trabajo manual en rollos, nunca, pero a todxs nos llega nuestra hora.
Quise cortar camino. ¿Qué tal si intentaba usar una arcilla suave y extruirla con una manga de pastelería? Ya había utilizado este recurso en otro momento… pero luego de varias sesiones intentándolo supe que no funcionaría. Había que hacer los rollos.
Los primeros intentos, divinos hasta que hay que torcer… la arcilla no da para eso. Toca mejorar la pasta. Varias semanas después, ya he creado un cuerpo arcilloso más bondadoso para mi cometido y puedo continuar.
En el momento que escribo esto, tengo el primer registro 3d metido en el horno en alta temperatura, le faltan aún 100 grados para acabar.